Sinceramente no tiene sentido que la describa, las palabras no podran siquiera acercarse a semejante belleza, no importa el idioma en que se publique, no importa si es español, latin, o jeroglificos egipcios, da igual. Ella no puede ser representada por simples simbolos de escritura, su belleza no pertenece a este mundo. No es que quiera exagerar su aspecto, literalmente es muy linda, si tan solo tubiera la oportunidad de mostrarles alguna fotografia o mejor aun presentarla personalmente, me entenderian, pero no puedo. Quizas mas adelante les cuente el porque de esa imposibilidad, o quizas no les cuente nada, aun no estoy decidido que voy y que no voy a escribir sobre ella.
Tendria que comenzar desde el principio para que entiendan bien el orden en que sucedieron las cosas, todo fue muy rapido y muy confuso, no recuerdo cuantos años dedique a mirar su rostro, quizas fueron decadas, aunque solo hayan pasado un par de horas.
Ese dia me encontraba en el bar de siempre, tomando un cafe con tostadas. Siempre voy al mismo bar, no solo me queda cerca de mi casa, sino que ademas soy amigo del dueño, desde jovenes, y sin duda la comida y los aperitivos son muy buenos.
Por las mañanas el lugar es un bar en donde mesas pequeñas individuales o de a dos se hacen notar a las mas tempranas horas de la madrugada, tanto adentro como en una pequeña tarima improvisada de madera un tanto elevada de la vereda para poder ubicar algunas mesas en el exterior del lugar y aquellas personas que son fumadores (como yo) nos podamos sentar alli sin perjudicar a los no fumadores de adentro. Durante el medio dia, el bar se convierte en un pequeño restorante en donde hacen - en mi opinion- las mejores pastas, pero claro, soy el mejor cliente y el mejor amigo del dueño, era obvio que iba a hablar maravillas de este lugar.
Cada mañana, como ya dije, me iba a tomar el desayuno allí, sentado en mi mesa de siempre -que ya se habia transformado en una especie de rutina en mi larga vida- miraba hacia el lago, ese hermoso y triste lago que se teñia de miles de hojitas color naranja y amarillos oscuros por el otoño.
Toda mi vida mire ese pequeño mar durante mis mañanas, me hacia reflexionar en muchos aspectos de mi vida, era un pequeño encuentro con migo mismo.
Aquella mañana era muy fria y mi cuerpo arrugado y cansado apenas podian soportar la neblina que cobria el piso como una alfombra translucida que distorcionaba los colores apagandolor y parecia flotar.
Luego del primer sorbo de cafe, pude verla. Si, era ella, un bote se acercaba al rudimentario muelle de madera humeda y oscura por los años. Se detiene de a poco hasta impactar casi imperceptiblemente sobre un gomon que servia de amortiguador a pequeños navios. Se para sobre su bote como si fuere tan estable como el suelo. Desembarca por completo y sin mas equipajes que su cartera.
Estaba tan absorto mirandola que no me di cuenta que mi cafe se derramaba porque mis manos no sabian como mantener la taza en una pocicion horizontal, pero no me habia dado cuenta de ello aun. Recien cuando levanto la vista, cuando los rayos del sol daban en sus ojos (o al reves), un destello me hizo reaccionar y notar el cafe ya manchando toda la mesa como asi tambien parte de mi traje, aunque sinceramente no me importo, tengo una importante coleccion de ellos y el dinero no es un problema para mi, asique simplemente lo deje pasar como si nada, era insignificante.
Al volver la vista abajo hacia el muelle del lago, ella ya no estaba, habia como desaparecido. En ese momento una brisa hizo levantar la neblia de tal forma que entro en mi como un escalofrio que me sacudio la medula. Me levante y me limpie un poco la mancha de cafe. Camine unos pasos en direccion a la guarda que protegia el borde de la cornisa. Si, olvide mencionar que el bar estaba sobre la punta de un desfiladero, de hecho toda la ciudad esta construida de esta forma. Es una zona algo rocosa y el lago esta como hundido en un pequeño desnivel, para llegar a él se deben bajar unas escaleras de piedra hasta llegar a la playa, que no es mas que un poco de arena junta, n oes la gran cosa, la mayoria de la costa del lago esta rodeada de araucarias y coniferas, en estaciones como otoño, se cubren de una tonalidad imposible de perderse, formando todo un bosque que durante el ocaso se confunden con el naranja del sol en el horizonte.
Al no verla pense que ya estaria subiendo las escaleras, decidi salir del bar para poder dirigirme a ella. Sali muy apurado, no me di cuenta que deje la computadora personal en la mesa, junto con el celular, una cuenta sin pagar, el sobretodo marron que siempre uso encima del traje, y seguro algunas cosas mas que no recuerdo.
En el camino por el interior del bar uno de los mozos me sigue por detras diciendome que no puedo irme sin pagar, pero en algun punto se detubo. No me importo, de hecho no lo escuche, deduzco que me habia dicho algo asi, pero la verdad no sabia exactamente.
El clima no queria mejorar, la luz del dia esa tenue y la neblina no se rendia como para huir dle paisaje aun. Camine a un paso apurado por la calle desierta bordeando el arrecife hasta llegar a la parte superior de las escaleras de piedra. Mire hacia abajo pero no habia nadie. Decidi bajar de todas formas. Los escalones eran un gran desafio para mi. Mi alta edad y mi cuerpo no son compatibles para hacer estas cosas, pero al fin de cuentas lo hice igual.
Allí estaba yo, en la tierra mojada por el rocio de la mañana mirando el muelle en donde un solo bote de madera se ladeaba por las olas del lago hacia un lado y al otro a un ritmo aburrido, suave y constante.
Quizas habia sido una ilusion mia, porque parecia fantasmagorico el hecho de que ella ya no este en toda la costa de aquel lago.
Deje salir un exhalo de aliento acompañado por un suspiro profundo, vacio y desilucionador que se convirtio en vapor al salir de mi boca y chocarse al aire frio y humedo del lugar. Si, adivinaron, me habia resignado a verla otra vez, un triste y desolado momento, pero saben que? no fue tan asi, porque al darme vuelta, al girar 180° sobre un solo pie, la vi.
Tenia la cabeza agachada, en una especie de posicion de soledad, por eso sus zapatos fueron lo primero que pude ver, y si, eran hermosos. Fui levantando la vista de a poco, admirandola por partes hasta su rostro, como en una clasica novela.
Me quede callado, no es que estaba paralizado por el miedo, todo lo contrario, estaba paralizado por lo que sentia, que era justamente el antonimo de miedo. Seguridad? supongo, no se cual es el antonimo de "miedo". Tenia una sensacion muy extraña, me sentia seguro, protegido, en confiaza, como si la conociera desde siempre, es increible lo que senti en aquel instante.
Seria imposible que pudiera imaginar a tan perfecta dama, literalmente imposible, pero igual intentare describirla.